Sin causa aparente, el cuerpo de pronto sabe que el dolor llegará. Una sensación extraña, un asomo de malestar que inquieta y predice otro, mucho mayor, y tarde o temprano llega, en relámpago, en un brutal ataque que se concentra en el ojo, que cubre la mitad de la cabeza con un velo impenetrable de oscuridad. Es el dolor de...
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