Sostenido por un ritmo ondulante que no decae ni desarropa sus virtudes, la construcción poética de Juan Manz, al tiempo que estimula el vigor de su venado legendario, concede un encabalgamiento audaz y formalmente bien logrado; tal parece que su cérvido venerado arremete con la misma enjundia y gracia que la elocuencia y fuerza de sus sentencias. Explorador de la...
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